viernes, 5 de septiembre de 2008

Caracoles Blancos, Caracoles Negros

Caracoles Blancos

Los niños juegan
bajo los álamos.

El río viejecito
va muy despacio
sentándose en las sillas
verdes de los remansos.
mi niño ¿dónde está?
Quiere ser un caballo.
¡Tilín! ¡tilín! Mi niño
¡que loquillo! cantando

quiere salirse de
mi corazón cerrado.

Caracolitos chicos
caracoles blancos.

Caracoles Negros
Los niños sentados
escuchan un cuento.
El río traía
coronas de vientos
y una gran serpiente
desde un tronco viejo
miraba las nubes
redondas del cielo.
Niño mio, chico,
¿dónde estás? Te siento
en el corazón
¡y no es de verdad! Lejos
esperas que yo saque
tu alma del silencio.
Caracoles grandes
caracoles negros.
Federico García Lorca; 1927; Caracoles Blancos, Caracoles Negros

lunes, 14 de julio de 2008

Ceremonia Secreta

La señorita Leonides entró en el Santísimo Sacramento, oyó (ay, distraídamente) misa, volvió a salir, desde el atrio espió los alrededores, no vio a la muchacha de luto (la muchacha de luto estaba dentro del tempo, de pie entre dos confesionarios, en un rincón penumbroso), descendió a la calle y tomó por San Martín hacia el Norte.
Atravesar la plaza le acarreó dos disgustos. El primero: aquella pareja. ¿Cómo es posible tener deseos de abrazarse y besarse en una plaza, a las ocho de la mañana? Pasó frente a ese triste espectáculo haciendo como que no lo veía. Pero oyó. Oyó la risa de la mujer. La señorita Leonides apretó los labios. Arrastrada. Arrastrada. Arrastradarrastradarrastrada.
El segundo disgusto: los muchachones. No hay, en todo el universo de galaxias y nebulosas, nada tan temible como una horda de muchachones. No se sabe cómo se forman, de dónde provienen, pero allí están, más unidos que los bulbos de una raíz, enredados en un intrincamiento de palabrotas y ademanes obsenos, adheridos unos a otros en una sola masa coralígena. Mírenlos. Se saludan a zarpazos. Casi no hablan. Se entienden con risitas, con guiños, con fórmulas en clave. Adoptan un aire sigiloso y taimado como si estuvieran tramando quién sabe qué complot. Y si una mujer pasa junto a ellos, todos la miran, ya torvamente, ya con arrogancia, como si le conocieran algún secreto y la amenazaran con divulgarlo. Pero nunca son más feroces que cuando están instalados en sus esquinas como en un aduar. Hay que ser mujer y atravesar ese campo minado para saber lo que es el ludibrio y vejamen del sexo. Créanle a la señorita Leonides.
Y bien; su ojo de lince le descubrió desde lejos el peligro. Una banda de muchachones venía a su encuentro. La señorita Leonides dio media vuelta por donde había venido. Tuvo que pasar otra vez frente a la pareja (y la mujer, otra vez se rió provocativamente. "Me gustaría verte muerta", pensó la señorita Leonides), tuvo que bajar escalones, subir escalones, caminar varias cuadras de más. Pero todo es preferible.

en Ceremonia Secreta, Marco Denevi, 1960

12

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se encarnan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se demayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.

en Espantapájaros, Oliveiro Girondo, 1932

miércoles, 2 de julio de 2008

Ova Completa*

Filosofía significa 'vilolación de un ser viviente'
Viene del griego filoso, 'que corta mucho'
y fía, 3ª persona del vervo fiar, que quiere decir
'confiar' y también 'dar sin cobrar ad referendum'.
Ejercen esta actividad los llamados friends
o "Cofradía de los Sonrientes"
los fiadores -desde luego-,
los que de veras tienen la manija y los que creen tenerla
en la descomunal mezquita de Oj-Alá

Una vez consumada la filosofía
se hacen presentes por orden de aparición:

la taquería el comisario el juez de la causa
el forense el abogado de oficio el reportero gráfico
el secreto de sumario Max Scheler una familia vecina
un psiquiatra dos guardias

Ya adentro, hay:

1 que perdió entreambas gambas 1 sacerdote
1 indiferente 1 sádico 1 calcomaníaco de Racing
1 (UN) ejemplar del Erasmo Ilustrado para Niños

Ya más,
ya bien adentro:

el recuerdo de una frase famosa el olvido de esa
frase famosa al que sigue el olvido de todo lo
famoso y lo que no no lo es salvo tu culo

Filosofía significa 'violación de un ser viviente'

cuando tu pena es condenada 26 años después
retomás su ejercicio o te lo ejercen

de Susana Thénon, Ova Completa, 1987

* OVA: sustantivo plural neutro latino. Literalmente: huevos.
COMPLETA: participio pasivo plural neutro latino en concordancia con huevos. Literalmente: colmados. Variantes posibles: rellenos, repletos, rebosantes, henchidos.

viernes, 4 de abril de 2008

Hombre Pequeñito

Hombre pequeñito, hombre pequeñito,
Suelta a tu canario que quiere volar...
Yo soy el canario, hombre pequeñito,
Déjame saltar.

Estuve en tu jaula, hombre pequeñito,
Hombre pequeñito que jaula me das.
Digo pequeñito porque no me entiendes,
Ni me entenderás.

Tampoco te entiendo, pero mientras tanto
Ábreme la jaula que quiero escapar;
Hombre pequeñito, te amé media hora,
No me pidas más.


de Alfonsina Storni, Irremediablemente, 1919



miércoles, 6 de febrero de 2008

Dedicado al Sr Rosset

Este va a ser el post menos literario de mi vida. Simplemente quiero dedicarselo a la persona que más paciencia me ha tenido estos últimos cortos seis meses. Aunque ya sabemos que nuestra boda es imposible porque me abandonarías para irte a Japón (porque no soportarías estar en Buenos Aires conmigo... eso es claro) me aguantás como si fueses mi marido. Y quería decirte que estoy muy contenta de que me hallas enseñado quienes eran Almendra, Manal y Sui Generis (aunque convengamos que de Sui Generis ya sabía un poco...), también me di cuenta de que me hubiese gustado que fueramos a ver a Giovanni y los de Plástico (no me acuerdo si era plástico o goma). Te la pasaste hablando mucho rato de The Other Side of the Moon aunque no hay forma de convencerte de que la única canción que conozco es Money. En este tiempo te cortaste el pelo como Sting y después te lo volviste a cortar normal :( Te expliqué matemática aunque jamás entendí si entendiste... porque los raros del ISER prefieren escribir cuentos a hacer cuentas (damn! yo tendría que haber ido ahi). También te moriste de frío toodo un sábado a la tarde por mi culpa y me escuchaste hablar demasiado de Fabio Posca... demasiado demasiado. Tratás de que entienda todas las cosas que me causan rabia y no entiendo... aunque a veces ni vos las entendés del todo. Tuve que lidiar no solo con el Sr Rosset sino también con otros como el original, el padrino (también conocido como periodista mafioso), el Colonel (que es quichicientas veces mas lindo como lo dibujo yo) y tu cerebro delirante al que me parece que jamás le voy a caer del todo bien. Te "enamoraste!" te desenamoraste más tarde y encima sacaste los subnicks lindos que solías tener en el messenger por poner ese de Don Barredora que no me gusta. Como estabas aburrido abriste como mil blogs en vez de ir al gimnasio como te dije yo. Es muy bueno que no nos vayamos a casar nunca... porque - como me dijiste mil veces - no sos gay ni tampoco un suicida (aparte seamos realistas... no te soportaría) y sos lo suficientemente bueno conmigo como para ayudarme a pensar nombres para este blog y dejar que sea yo la que elija los logos de los tuyos. Rompí la maldición, critiqué a Alejandro Dolina y hable con vos del último recital de Soda. Y como no tengo foto con vos porque jamás en la vida nos sacamos (y si alguna vez nos sacamos está de más decir que la perdí) puse el meego del Sr Rosset y de la Princesa... que se llevan mucho mejor que nosotros dos.

lunes, 4 de febrero de 2008

El Laburito

cuento completo

Era temprano esa mañana de otoño. Juan se levantó a regañadientes. Llovía a cántaros desde la noche anterior. Sus ojos grises dieron un vistazo rápido hacia la ventana. Se levantó muy despacio y se dirigió al baño a paso de tortuga. Al salir de la galería sintió que el granizo que caía sobre los muebles del jardín que había comprado la semana anterior. Entró en el baño. Mientras se lavaba la cara pensaba en su posición actual, que no era la mejor.
Si me hubiera quedado con mis viejos... al vez hubiera seguido la universidad. Hubiera sido abogado o algo asi. No hubiera terminado como ahora, viviendo dónde el diablo perdió el poncho, en una casa más vieja que la humedad... bueno, tal vez sean de la misma época; se hicieron amigos y por más obrero que vega no se van a separar...
Se dirigió a la cocina, quería tomarse un café con leche o algo así. Sonó el telefono, él atendió.
- Hola... si...
- Pibe, te conseguí un trabajito, sabés... - dijo áspera la voz en el teléfono
- Para flaco... ¿Así de la nada me decís esto?
- No te podés abrir así como así, no te vamos a tratar como a un rey, es tu laburo y tenés que hacerlo.
- ¿Cuándo? - ahí se dio cuenta de cuanto detestaba su trabajo.
- Hoy a las tres de la tarde.
Las cartas estaban echadas.
Juan colgó el teléfono. Se cambió en un santiamén, tratando de seguir al pie de la letra las instrucciones que su jefe le daba siempre.
Se sentó en el living, viendo llover. De repente un ruido le partió la cabeza en dos. El reloj indicaba que ya era la hora de salir. Al poco tiempo llegó al lugar pactado. Allí estaba el sujeto ¿Quién sería? Se acercó despacio y le dió la peor golpiza que el hombre podría haber tenido. Finalmente tomó un cuchillo y lo mató a sangre fría. De pronto escuchó voces. Salió corriendo.
- ¡Uy! ¡Dios mio! ¡Está muerto! - dijo un hombre tan anonimo como el muerto
¿Qué querés que haga? Este es mi laburo macho... pensó Juan mientras caminaba por la calle desolada que lo llevaría nuevamente a un lugar seguro.

invierno de 2002.-